Escribiré... para botar este sentimiento.!

Text

Had a little love, but I spread it thin


Falling in her arms and out again
Made a bad name for my game around town
Tore up my heart, and shut it down

Nothing to do
Nowhere to be
A simple little kind of free
Nothing to do
No one but me
And that’s all I need

I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely (Yeah)
‘Cause I don’t belong to anyone
Nobody belongs to me

I see friends around from time to time
When their ladies let them slip away
And when they ask me how I’m doing with mine
This is always what I say

Nothing to do
Nowhere to be
A simple little kind of free
Nothing to do
No one to be
Is it really hard to see

Why I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely (Yeah)
‘Cause I don’t belong to anyone
Nobody belongs to me

And this is not to say
There never comes a day
I’ll take my chances and start again
And when I look behind
On all my younger times
I have to thank the wrongs that led me to a love so strong

I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely
I’m perfectly lonely (Yeah)
‘Cause I don’t belong to anyone
Nobody belongs to me

(It’s the way, it’s the way, it’s the way that I want it

 

Source: suckkkkofff

… you give me a true feeling…

… you give me a true feeling…

Source: thatssokourtney

"Words can’t explain how bad I want you im my arms right now."

- (via kaylitakush)
Source: kaylitakush

  • Question: WHAT IS YOUR FAVORITE INANIMATE OBJECT? - tumblrbot
  • Answer:

    my bb phone.. I think so..

311091:

ilikeyourfacewhenitssoclose:306 (by julianbialowas)

311091:

ilikeyourfacewhenitssoclose:306 (by julianbialowas)

(via josephjt)

Source: Flickr / julianbialowas

Prettiest Friend que nivel de canción!

“…Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo…”

“…Dame la mano y vamos a darle la vuelta al mundo…”

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Era la melodía de su guitarra, la que hacía que el corazón de esa bella dama latiera, para recordarle que aún seguía con vida… entre sueños y desilusiones se encontraba meciéndose en la silla de madera que heredo de su bisabuelo, contemplando un paisaje que le brindaba paz a su alma. Pensando en que hizo mal y que hizo bien, todavía no conseguía resolver sus dudas.

 Y a pesar de que el tiempo había pasado, no dejaba de admirar cómo las arrugas no hacían ningún efecto en ella, suponía que era por haber vivido más de 40 años feliz, practicando yoga y meditando en la India, ella era una mujer tan débil como luchadora, existían días en los que solo sentada en aquella silla bailaba y cantaba sobre los acordes de su guitarra. Ella tenía una mezcla muy interesante de personalidad, su humor sarcástico la hizo enamorarse del hombre de su vida, su fogoso romanticismo la hizo perderlo, y su forma de vivir la vida en calma la hizo recuperarlo, aunque solo fuera como su simple compañero de anécdotas y chistes.

El, un profesor de Química, que a pesar de sus estudios… la materia lo introducía en el mundo de la fantasía, él creía que lo tenía todo pero cuando escuchaba en su mente los acordes de esa guitarra, recordaba que algo se había ido. Nunca demostró lo que de verdad sintió, tenía miedo de que la química no diera el resultado que él se exigía, tenía hijos, eso si, los tuvo después de los 40; era tan organizado como el calendario que tenía detrás de su baño donde los planes para cada día del año se hacían presentes, era quisquilloso y un poco dramático, por esa razón su madre siempre le decía que estudiara actuación.

20 años habían pasado luego de su último encuentro, ella experimentó su vida en Irlanda, él probó suerte en el continente oceánico, ambos satisfechos por sus méritos pero ansiosos de que algún día el destino les recordara la existencia del otro. Entre vinos, amores, y amigos, siempre existía un vacío en una parte memorable de sus corazones… La vida seguía pero sus recuerdos yacían intactos, una amistad que extrañaban como a su país, un amor que les hacía reír hasta doler, unos silencios que resultaban cómodos y una compañía que era retroalimentada.  

Recordaban cuando eran jóvenes estudiantes, y juntos hicieron la melodía para aquella canción, él la enseñó a tocar guitarra, juntos armaban una combinación perfecta entre un hombre y una mujer, ella compuso la letra , y todos los martes se reunían a las 6:00pm para cantarla en su casa.

El tiempo pasaba y con él, los miedos aumentaban, los sentimientos se volvieron polvo, cuando cada quien agarró un avión diferente, o cuando se tornaban confusos sobre un futuro incierto, cuando un “te quiero” no era suficiente y la felicidad es abandonada. 20 años desde aquel entonces, 20 años llenos de sueños y proyectos que ejercer, lo mejor fue que todos se hicieron realidad.

Los cafés de las calles de Dublín le hacía recordar a ella, cuánto extrañaba su compañía, que después de un largo suspiro, agitaba su cabeza como queriendo recordar que la distancia arropaba su sentimiento, sus amigos la llenaban de vida y su sinónimo de amor, la complacía hasta en el más mínimo detalle, ella jugaba a la felicidad o por lo menos eso solía hacer, sus ojos no podían quejarse de contemplar tanta belleza junta.

Melbourne, una ciudad cosmopolita llena de extravagancias y moda, sus hijos eran dos, hermosos, llenos de vida y con una personalidad poética. Él los recogía todos los fines de semana  y dos veces al año los llevaba a las playas de la Gold Coast, no recuerda la última vez que viajó de vuelta a su país, pero su sentimiento nacional sigue a flor de piel, reconocido en su profesión, es de esos hombres que tiene un sex appeal que hace alucinar a sus alumnas. Cuando toca la arena de las playas australianas la recuerda a ella, mira hacia el cielo como queriendo ver allí su rostro y se pasa la mano por sus ojos como tratando de olvidar el momento.

Ellos hablan tres veces a la semana, el internet es uno de sus aliados, el tiempo no les hace olvidar lo buenos que son cuando conversan, lo cómplices que resultan cuando conspiran acerca de la película del año y sobre los prospectos que tiene cada quien, nunca pensaron que eso sucedería… Lo que no saben es cada día envejecen más y deben escalar aquella montaña y buscar el amor donde lo dejaron.  Uno de los dos debe hacerlo.